Baja voluntaria: cómo comunicar esa decisión + ejemplos

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En ocasiones, marcharse de un trabajo puede ser una experiencia delicada de gestionar; además, el cobro de la prestación por desempleo estará condicionado al modo en que pongamos punto final a la relación con nuestro empleador. Vamos a analizar qué es la baja voluntaria, cómo comunicarla a la empresa y las repercusiones inmediatas que tendrá esta forma de extinguir la relación laboral.

¿Qué es una carta de baja voluntaria y cómo tengo que presentarla?

La carta de baja voluntaria es un documento que redacta el empleado que desea abandonar la compañía por voluntad propia; en la baja voluntaria, como su propio nombre indica, no es la empresa quien decide prescindir del trabajador, sino que es el propio empleado quien hace efectiva su intención al marcharse de la compañía.

Aunque no se haga mención expresa a las cartas de baja voluntaria en ninguna normativa, el artículo 49 del Estatuto de los Trabajadores (en el apartado «d») determina la necesidad de formalizar un preaviso acorde al convenio colectivo o a la costumbre del lugar en caso de que la relación laboral se haya extinguido por la dimisión del trabajador.

En otras palabras: si bien no hay ningún modelo estandarizado para que los trabajadores comuniquen a la compañía su decisión de marcharse, sí que se reconoce el  derecho de la empresa a ser notificada formalmente  por parte de aquel empleado que vaya a abandonar unilateralmente la plantilla.

Ejemplo de carta de baja voluntaria

Vamos a aproximarnos a la forma y al contenido recomendado para este tipo de cartas con un ejemplo construido a base de datos ficticios:

Valencia, 6 de abril de 2021.

Pilar Fuentes Alcaraz

Teléfono 698 754 321

e-mail: [email protected]

Arturo Jiménez Villalonga

Responsable de Negocio e-commerce

TechTronic Intenational S. L. U.

Carrer de Ribarroja s/n

46010, Valencia

Apreciado Arturo:

Quiero expresarte a través de esta carta mi intención formal de rescindir mi contrato con TechTronic International, donde he desempeñado la labor de Asistente Comercial en el área de eCommerce durante los últimos cuatro años.

Las razones que motivan mi salida nada tienen que ver ni con la dirección de TechTronic ni con las condiciones laborales que regían mi contrato: estoy inmersa en un momento de mi vida en el que necesito respuestas a ciertas inquietudes personales, paralelas a mi proyección profesional. Me reincorporaré al mercado laboral más adelante, pero ahora necesito algo más de tiempo para mí y mis seres queridos.

Estos cuatro años trabajando juntos me han supuesto un aporte excelente de conocimientos profesionales y vivencias personales que me han hecho crecer en todos los sentidos: por ello, siempre estaré agradecida tanto a ti como a TechTronic por la oportunidad que me disteis, y espero haber respondido a vuestra confianza con mi buen desempeño durante estos años.

Mi último día en TechTronic será el próximo viernes 16 de abril.

Un cordial saludo,

Pilar Fuentes Alcaraz

¿Qué se puede deducir de esta carta? Al analizarla punto por punto, también identificaremos ciertos consejos para buscar empleo que se desgajan de la forma en que la empleada la ha redactado:

  • La empleada se identifica al principio de la carta con brevedad: da los datos que considera que la empresa necesita para identificarla rápidamente, al igual que identifica al destinatario con un conjunto de datos más completo.

 

  • La empleada se dirige a su superior inmediato por el feeling personal que se deduce en el último párrafo de la carta; aunque podría haber dirigido la carta al departamento de Recursos Humanos o a la Dirección de la compañía con el mismo efecto, ha preferido mantener la cortesía profesional con quien ha considerado su mentor durante su estancia en la empresa.

 

  • El primer párrafo es claro, aséptico, conciso y extremadamente formal: no da ningún rodeo y va directa al grano. Se toma la molestia de contextualizar quién es, qué ha estado haciendo y durante cuánto tiempo ha formado parte de la empresa (aunque probablemente su superior ya lo supiese).

 

  • En el segundo párrafo, la empleada expone sinceramente qué razones le llevan a tomar esta decisión. No menciona los hipotéticos problemas que podrían haber acelerado su marcha, como desavenencias con la Dirección, salario congelado, horas extras no pagadas, objetivos comerciales exagerados… Hace bien en no quejarse de estas cosas, porque no es ni el momento ni el lugar para hacerlo.

 

  • En el tercer párrafo aborda la ronda de agradecimientos, porque entiende que los años han pasado igual tanto para ella como para sus compañeros y jefes: la empleada se lleva un bagaje en su perfil profesional, y la empresa ha disfrutado de sus servicios durante un tiempo determinado.

 

  • A continuación, la empleada fija la fecha de su último día en su puesto de trabajo. Una vez más, todo un ejemplo de cortesía profesional, porque si bien no transcurrirán dos semanas completas, está advirtiendo a la compañía con un tiempo razonable para que puedan rearmarse para cubrir su vacante.

 

  • Para finalizar, un breve saludo de cortesía, en un tono siempre correcto, profesional y formal. Las frases como «nos volveremos a reencontrar en el futuro«, «te dejo mis datos para que me agregues a LinkedIn» o «iré a veros un día para tomarme algo con vosotros» son para otras comunicaciones de índole personal, no para la carta de baja voluntaria.
¿Qué es lo que ha hecho bien la empleada al redactar su carta de baja voluntaria? Principalmente dos cosas:
  • Ha sido estrictamente profesional aun pudiendo haber impreso un carácter más personal y cercano en su carta: emplear el lenguaje adecuado es imprescindible en elementos como un currículum, una carta de presentación o una solicitud de referencias.

 

  • Ha omitido los detalles polémicos sobre su marcha: en el futuro, cuando tenga que enfrentarse a nuevos procesos de selección, este cambio en su trayectoria profesional no será recordado por los problemas que tuvo, o la desmotivación personal que sufrió mientras trabajaba, lo que facilitará mucho sus conversaciones con otros técnicos de selección.

Renuncia voluntaria

¿Cuándo se presenta esta carta?

En realidad, no es buena idea presentar esta carta uno o dos días antes de abandonar la organización, ni tampoco es necesario preavisar con un tiempo excesivo: una salida inminente no da tiempo a la empresa a reorganizarse, y una partida demasiado proyectada en el futuro puede enrarecer el clima laboral.

Cabe destacar que no existe un periodo de preaviso obligatorio a la hora de abandonar la disciplina de una empresa: es cierto que todos estamos habituados a los preavisos de 2 semanas de antelación, pero se trata más de una costumbre que de un requisito legal. Y tal vez sea porque este periodo está ampliamente aceptado como razonable para que la empresa inicie las diligencias pertinentes para cubrir la salida del empleado.

Sin embargo, no olvidemos que tal cortesía es opcional, ya que simplemente serviría para ayudar a la empresa a que se reorganice para cubrir la vacante que dejamos con nuestra partida, bien de cara a abrir un proceso de selección, bien a la hora de reestructurar internamente la plantilla.

En términos estrictamente legales, aunque el empleado esté obligado a notificar formalmente su dimisión a la empresa, conviene recordar que el empleador puede ejecutar un despido (rescindir unilateralmente el contrato laboral con un trabajador) sin ningún preaviso.

Por lo tanto, el propósito de estas cartas está más imbuido por la cortesía profesional que por la obligatoriedad jurídica, la cual hemos visto que es bastante laxa: simplemente cumplen con el cometido de formalizar una despedida cordial y ajustada a los términos descritos en el Estatuto de los Trabajadores y, por lo tanto, a los convenios colectivos.

Ejecutivo redactando su carta de renuncia

Pasos para escribirla

Un formato visualmente agradable

El aspecto visual es importante para estas cartas: aunque lo que más importe sea su contenido, dado que vas a realizar una acción de cortesía, deberías imprimir también esta cortesía en el formato de la carta, de cara a facilitar la lectura por parte del destinatario.

Simplemente cuida el formato en el que vaya a presentarse el texto que redactes, con algunas recomendaciones sencillas:

  • Folio tamaño A4: no lo mandes como cuerpo de un e-mail, aunque la notificación la realices por correo electrónico adjuntando la carta en formato Word o PDF.

 

  • Interlineado y márgenes: elige los más «amistosos» con la vista, por ejemplo, un interlineado de 1,5 puntos y una sangría de 2,5 centímetros.

 

  • Tipo de letra: abstente de experimentos y emplea el mismo tipo de letra que utilizarías para redactar tu CV o un correo de trabajo.

 

  • Tamaño de letra: ni demasiado pequeña ni demasiado grande. Nuevamente, la mejor elección será el mismo tamaño que utilizarías para cualquier texto de índole profesional. Recomendamos un tamaño de fuente de entre 10 y 12 puntos.

 

  • Estructura en párrafos: no redactes toda la carta en un solo párrafo. No abuses de los puntos y seguido, porque solo dificultarás la lectura: cada una de las secciones debe ir en un párrafo aparte.

 

  • Extensión de una página: por mucho que quieras extenderte en cada uno de los párrafos, no te excedas de una sola página. En realidad, te darás cuenta de que no te hará falta, puesto que estas cartas son normalmente concisas, y no hay lugar para circunloquios innecesarios.

Un encabezado conciso

Como pudiste ver en el ejemplo, el encabezado ha de ser un texto formal y breve, análogo a la presentación de un perfil profesional o el extracto de un currículum: un texto que sea rápido de leer, y que de un solo vistazo ofrezca toda la información relevante de la carta.

El encabezado debe constar de los siguientes elementos:

  • Nombre completo del solicitante, con algún medio de contacto (correo electrónico y teléfono, a ser posible los dos): este párrafo debería estar alineado a la derecha de la carta.

 

  • Datos completos del receptor de la carta, incluyendo nombre y apellidos, puesto, empresa y dirección: la alineación recomendada es en el margen izquierdo de la carta.

 

  • Fecha de envío de la carta, dada la relevancia que tendrá según qué fecha indiques como tu último día en la compañía.

Un saludo personalizado, cortés y formal

Esto te puede parecer poco relevante, pero será muy recomendable que redactes un saludo personalizado, siempre manteniendo el tono formal que predomina en todo el texto: dirígete a la persona concreta por su nombre de pila y un adjetivo cortés.

Evita fórmulas impersonales como «Estimado señor/señora» o un simple «Buenos días/Buenas tardes«: en su lugar, te recomendamos que inicies tu discurso con «Estimado Antonio» o “Apreciada Lourdes«.

Abstente de iniciar tu carta con un «Muy buenas, Antonio» o un «¿Qué tal estás, Lourdes?«: nuevamente, estas expresiones no tienen cabida en una carta de baja voluntaria, porque son propias del ámbito personal y rompen el tono formal de la carta.

Un primer párrafo directo al grano

En esta parte se recomienda omitir introducciones o preámbulos: el párrafo introductorio, con la propia estructura que hemos mostrado en el ejemplo, ya contiene toda la información de la carta en unas pocas líneas, por lo que no será necesario volver sobre tus mismas palabras más adelante. Piensa que vas a presentar tu dimisión, y es una noticia que podría «no caer bien» en el seno de la empresa.

Un segundo párrafo con los motivos de tu marcha

En realidad, no tienes por qué dar grandes explicaciones, pero siempre quedarás mejor si realizas una breve alusión a las razones que te llevan a marcharte, siendo válidas desde un cambio de empresa hasta un «tiempo sabático». Nadie debería juzgarte por irte de la empresa, ni pedirte más explicaciones.

Además, no será necesario «edulcorar» dichas razones: el tono formal que emplearás en todo el texto ayudará a su comprensión por parte de tus responsables de la organización. Sé breve, y no olvides que estás teniendo una deferencia profesional con la empresa al dar esta explicación.

Y aunque hubiesen sido ciertos (total o parcialmente), omite siempre los detalles negativos del tipo «no me habéis valorado lo suficiente«, «me pagabais muy poco«, «me habéis sobrecargado de trabajo» o «me merecía un ascenso y no me lo disteis«.

Un tercer párrafo con agradecimientos

Las relaciones laborales siempre dejan una huella en el empleado, que ha invertido una porción de su vida en la empresa, donde ha adquirido nuevos conocimientos y ha conocido nuevas personas. Por lo tanto, es justo dar gracias a la empresa por la experiencia vivida en sus filas.

Aquí no hace falta extenderse en menciones particulares ni enumerar a todas las personas de las que nos llevemos un buen recuerdo: bastará con una alusión genérica a «la empresa», o como máximo, expresar un agradecimiento en particular a la persona a la que dirijamos la carta (si es que la consideramos particularmente merecedora de nuestra gratitud).

Por último, estos agradecimientos deberían estar exentos de «peloteo»: si las cosas realmente fuesen tan bien, quizá no habrías decidido marcharte de la compañía. Piensa que se trata de articular una despedida amistosa, sin acritud ni mayores implicaciones, y con la mayor sinceridad posible.

Una indicación del día oficial de la despedida

Antes de concluir la carta, no olvides especificar cuál será tu último día en la empresa: esta información está íntimamente relacionada con la fecha que indicaste al inicio de la carta, por lo que deberías cuidar que el periodo de tiempo comprendido entre ambas fechas se pueda considerar suficiente para que la empresa no se vea sorprendida por un abandono inmediato, ni uno proyectado a demasiado largo plazo.

Un cierre breve y cordial

Para finalizar la carta, incluye simplemente un cierre formal con tu nombre y apellidos y tu firma: nuevamente, puedes valerte de las mismas fórmulas que emplearías en correos de trabajo u otras cartas formales, algo del tipo «Saludos cordiales, Jose Luis del Olmo González» o «Atentamente, Bárbara Díaz Rodríguez«.

Y ni qué decir tiene que expresiones como «Ciao«, «Bye» o «Hasta más ver» tampoco deberían formar parte de tus últimas palabras oficiales: los «Hasta siempre», aunque no son tan incorrectos, tampoco tienen cabida en un tono formal, puesto que denotan cierta carga emotiva, más propia del tono personal que del profesional.

Hand of a businessman hands over a resignation letter final remuneration to executive boss on a

Hand of a businessman hands over a resignation letter final remuneration to executive boss on a

Preguntas más frecuentes

¿Cómo puedo marcharme de la empresa con indemnización y derecho a paro?

La empresa solo indemniza al trabajador en caso de despido: la cuantía de la indemnización se calculará a razón de 20 días por año trabajado si el despido es procedente, o de 33 días si es improcedente.

Sobre el cobro de la prestación por desempleo, también debes saber que solo tendrás derecho a paro si has sido despedido: el SEPE reserva el acceso a esta prestación contributiva a las personas cuyas relaciones laborales se han extinguido por intención expresa de sus empleadores.

Si vas a marcharte de la compañía por voluntad propia y no quieres perder, al menos, el derecho a cobrar el paro, deberás pactar un despido con la empresa. No obtendrás indemnización porque no te corresponde, pero sí que podrías garantizarte un aporte económico por parte del SEPE después de finalizar esta relación laboral.

No obstante, esta opción hay que manejarla con cautela: ten en cuenta que la empresa no está obligada en modo alguno a atender a esta petición tuya.

¿La baja voluntaria tiene derecho a paro o indemnización?

Las situaciones de baja voluntaria no conllevan indemnización ni devengan derecho a cobrar el paro:

  • Si la relación laboral se extingue unilateralmente por tu parte, la empresa no estará obligada en modo alguno a compensarte económicamente, más allá de pagarte los días trabajados que no consten aún en nómina, y los días de vacaciones no disfrutadas.

 

  • Si has suscrito una baja voluntaria con la empresa, no tendrás derecho a cobrar el paro, puesto que para acceder a esta prestación la relación laboral ha tenido que extinguirse por causas ajenas al trabajador.

¿Con cuántos días tengo que avisar de la baja voluntaria?

Como te comentábamos hace unos cuantos párrafos, no existe un periodo de tiempo estipulado ni normalizado para que hagas llegar el preaviso de tu dimisión; sin embargo, ten en cuenta que el Estatuto de los Trabajadores alude tanto al convenio colectivo como a la costumbre para dar estos preavisos en plazo y forma, y si estamos hablando de un periodo orientativo de dos semanas, deberías ceñirte a él en la medida de lo posible.

En líneas generales, es conveniente que, entre tu notificación formal y tu salida de la empresa, transcurra el tiempo suficiente para que esta pueda organizarse internamente; aunque si te ciñes estrictamente a los aspectos recogidos por la ley, podrías dar el preaviso de un día para otro, siempre que tu convenio colectivo no diga lo contrario.

¿Qué sucede si no cumplo con el preaviso?

No te recomendamos la opción de un preaviso excesivamente corto, ya que tirarías por la borda en una sola frase la cortesía profesional sobre la que se tienen que construir estas cartas: además, te expondrías a que la compañía te descuente los días restantes hasta el preaviso que se estipule en el convenio colectivo al que se acoja la empresa.

De todos modos, las empresas no suelen poner pegas a la hora de computar estos días si consideran que el plazo es razonable y el empleado está actuando de buena fe. No obstante, es mejor dar un preaviso tirando al alza que a la baja, para evitar estos problemas a la hora de calcular tu finiquito.

¿Cuándo puedo pedir la baja voluntaria?

En términos puramente legales, no hay momento en el que la baja voluntaria no pueda surtir efecto: puedes presentar tu dimisión cuando quieras. Además, si estás en periodo de prueba y quieres marcharte de la empresa, no tendrás siquiera por qué notificar preaviso alguno según los parámetros que hemos descrito: basta con un «jefe, mañana no vuelvo» y no estarás incurriendo en ninguna conducta sancionable ni reprobable.

Eso sí: por el riesgo que entraña quedarse sin trabajo, sin indemnización y sin derecho a percibir el paro, no deberías presentar tu dimisión sin haber encontrado antes otro trabajo o fuente de ingresos.

 

Redactar una carta de baja voluntaria no es obligatorio, y tampoco lo es comunicar nuestra salida con cierta antelación, así que la empresa nos agradecerá siempre esta forma de proceder. Eso sí: ten cuidado con las repercusiones que tendrá una baja voluntaria a la hora de cobrar indemnizaciones o prestaciones contributivas. Si tienes dudas sobre cómo redactar correctamente estos escritos, aquí ponemos a tu disposición algunos ejemplos de plantillas.

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