Cómo se redacta una carta de motivación para acceder a un máster

A la hora de solicitar el ingreso para cursar un máster universitario que nos facilite la búsqueda de empleo, debemos enviar una carta de motivación, junto con otros documentos. En la carta hay que indicar cuáles son las razones por las que deseamos realizar el máster, y justificar nuestra aptitud como candidatos.

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La carta de motivación para un máster es, probablemente, el factor que más influencia tiene en la aceptación de nuestra candidatura. Es el documento que el evaluador leerá en primer lugar, antes que el curriculum vitae, por lo que una carta de motivación deficiente puede suponer que nuestra candidatura sea rechazada a la primera de cambio.

Así que vamos a ver cuáles son los pasos a seguir para elaborar convenientemente esta carta, y asegurarnos de que el evaluador tenga una óptima primera impresión acerca de nuestra candidatura.

¿Qué es una carta de motivación para un máster y por qué es necesaria?

En realidad, la carta de motivación es una de las pruebas que debe superar cualquier aspirante a cursar un máster en una Universidad. La carta de motivación no es un simple formalismo administrativo, sino que es un obstáculo más del procedimiento de admisión, y debe ser superado satisfactoriamente por el candidato.

Su dificultad estriba en que, en muy pocas líneas, tenemos que conseguir que el evaluador perciba que estamos verdaderamente motivados para realizar ese máster en concreto, y considere que estamos capacitados para superar el alto nivel de exigencia académica de este tipo de cursos. Si el evaluador cree que nos falta una de estas dos cosas, nuestra solicitud será desestimada.

Una carta de motivación demasiado larga denotará nuestra incapacidad para sintetizar ideas. Una carta mal redactada o con faltas ortográficas revelará que nuestra formación académica no es lo suficientemente amplia. Y una carta mal estructurada indicará al evaluador falta de aptitud para ordenar y relacionar conceptos.

Por otra parte, tenemos que ser capaces de convencer a los evaluadores de nuestro interés de ser educados en los valores de su institución académica, y de que queremos cursar ese máster por los conocimientos adicionales que nos aportará. Si el evaluador cree que lo único que nos importa es obtener un título más, la candidatura será rechazada.

Así que veamos qué pasos debemos seguir para lograr que nuestra carta de motivación no sea un obstáculo insuperable, y se convierta en la llave que posibilite nuestra admisión.

Redacción de carta de motivación

¿Qué estructura debe seguir la carta?

Antes de entrar en materia, es importante conocer al dedillo cuál es el esquema óptimo que debe seguir cualquier carta de motivación para un máster. El examinador revisará nuestra carta con lupa, y cualquier fallo u omisión será castigado con el rechazo de nuestra solicitud.

Así que es necesario seguir este orden de forma estricta, y no omitir ningún apartado aunque parezca innecesario:

  • Encabezamiento
  • Saludo
  • Introducción
  • Presentación personal
  • Motivación
  • Desenlace
  • Datación y rúbrica
Veamos detalladamente cómo estructurar la carta para que esta sea corta, pero incluya toda la información necesaria para el evaluador:

Extensión de la carta

La característica fundamental de la carta de motivación para un máster, es que debe ser breve: en ningún caso ocupará una extensión superior a una hoja A4, escrita con tipografía normal. Dado que el encabezamiento, la datación y la firma ocupan la mitad del espacio, nos queda medio folio disponible para redactar la carta.

A primera vista puede parecer que es poco espacio, pero ya veremos que es más que suficiente.

Encabezamiento

Puede colocarse cerca de la esquina superior izquierda o derecha. Responde al siguiente formato invariable, respetando las mayúsculas y minúsculas indicadas:

  • A la atención de (nombre y apellidos)
  • Universidad o centro formativo
  • Dirección
  • C. P. y población
  • e-mail
Nota: si no conocemos el nombre del responsable de admisión, la primera línea será:

 A la atención del Dpto. de Admisión 

Recomendamos la alineación a la izquierda. La alineación derecha es correcta, pero resulta más chocante visualmente.

Para lograr un buen efecto estético, se recomiendan dos o tres saltos de línea tras el encabezamiento, antes de seguir con el saludo.

Saludo

La primera línea del saludo dependerá de si se trata de un evaluador o de una evaluadora:

Si es hombre, escribiremos “Estimado Sr.:”.

Si es mujer, entonces pondremos “Estimada Sra.:”.

Y si lo desconocemos, la expresión correcta es: “Estimado/a Sr./a.:”.

No iniciaremos la introducción en el mismo renglón del saludo. Es obligatorio el salto de línea, antes de empezar a redactar la introducción.

Introducción

En la introducción hay que ser directo y no excederse, ni dar muchas explicaciones. Recordemos que disponemos de poco espacio. Para no complicarnos la vida ni alargarnos, un buen truco es exponer el motivo por el que enviamos la carta, y no añadir nada más. Un ejemplo podría ser el siguiente:

CORRECT
“Me permito enviarle esta carta, ya que deseo ser admitido como alumno del Máster de Diseño de Viviendas Unifamiliares, impartido en su Universidad”.

Colocaremos otro punto y aparte, para iniciar la presentación en la línea inferior.

Presentación: breve contexto personal

Explicaremos cuándo hemos acabado la carrera, y si tenemos alguna experiencia laboral o cursado otro máster. Ni una palabra más, ni una palabra menos. Ejemplo de una presentación exacta y concisa:

CORRECT
«En junio de 2020 terminé mis estudios de Arquitectura y. posteriormente, he estado trabajando durante seis meses en la empresa Arquiestudy, con un contrato en prácticas».

La presentación se finaliza con punto y aparte, para proseguir con el desarrollo de la motivación en el renglón siguiente.

Carta motivacional

La importancia de la introducción y la presentación

No hace falta ser un genio para darse cuenta de que la introducción y la presentación constituyen la primera parte de cualquier carta de motivación. Esto implica que son partes vitales de nuestra carta, porque siempre serán leídos por el evaluador en primer lugar.

Por tanto, si son inconsistentes o poco convincentes, pueden provocar una mala impresión inicial, condicionando negativamente el resto de la carta de motivación. Así que tenemos que grabar a fuego en nuestra mente el siguiente enunciado:

La introducción y presentación son dos partes primordiales de la carta de presentación para un máster, y tan importantes como la motivación en sí misma.

Por eso, si tenemos dificultad para redactarlas, puede ser conveniente hacerlo tras haber elaborado la parte relativa a la motivación, no previamente. Y es que redactarlas en frío no es tan sencillo como parece. Es mucho más fácil realizarlas si ya sabemos qué es lo que diremos a continuación.

Veamos este último punto con más detalle. Planteemos un caso práctico, con dos supuestos diferentes:

Imaginemos que tenemos que dar una charla dirigida a titulados universitarios. En el primer supuesto, nos han informado previamente de que la charla será acerca de la importancia de cursar un máster. En el segundo supuesto, simplemente nos han comunicado que tenemos que dar una charla, y que, después de que nos presentemos al público, nos dirán sobre qué tenemos que hablar.

En el primer caso, nos presentaremos, más o menos, de la siguiente forma: “Buenas tardes, mi nombre es Juan Español, soy experto en formación, y vengo a explicarles por qué es imprescindible cursar un máster”.

En el segundo caso, la presentación tendrá que ser, necesariamente, parecida a esta: “Buenos días, mi nombre es Juan Español, soy experto en formación y voy a dar una charla informativa, pero aún no sé de qué tengo que hablarles”.

Este ejemplo es la clara evidencia de que nos resulta más fácil presentarnos adecuadamente cuando ya conocemos de antemano lo que vamos a decir, y de que la presentación resulta mucho más efectiva y coherente.

Desarrollo de la motivación

El desarrollo de la motivación es el objetivo final de nuestra carta. De poco servirá que no hayamos fallado en la introducción y la presentación, si después no sabemos hacer que el evaluador perciba que estamos motivados para realizar el máster.

Debemos ser honestos y mirar en nuestro interior. Preguntarnos por qué queremos hacer el máster, y escribir las respuestas en un papel. Descubriremos que probablemente tenemos más de una motivación, y escogeremos la más fuerte, o la que tenga mayor carga emocional.

Y haremos el desarrollo siguiendo las pautas ya indicadas: claridad, precisión y brevedad. Este apartado debe tener más extensión que los otros, ya que es la parte fundamental de la carta, pero no caigamos en el error de escribir un pequeño Quijote.

A modo de ejemplo:

CORRECT
“Mi convicción personal como arquitecto, es que el modelo urbanístico actual debe sustituirse por otro más amable, que facilite el acceso general a viviendas unifamiliares de precio asequible. He analizado a fondo el programa de este Máster en Diseño de Residencias Unifamiliares, y estoy convencido de que cubre todas mis lagunas formativas en esa área de conocimiento».

De nuevo, pondremos punto y aparte, para terminar nuestra carta de motivación con la redacción del desenlace.

Desenlace y palabras finales

Si nuestro evaluador ha llegado hasta aquí, sería una pena que echásemos el trabajo por la borda debido a un error en el desenlace. Por lo tanto, tendremos especial cuidado al finalizar y despedirnos.

Solicitaremos, educadamente, que tengan en cuenta nuestra petición de ingreso, y nos despediremos con sobriedad, indicando que nos ponemos a disposición del evaluador.

Un texto adecuado podría parecerse a este:

CORRECT
«Por esta razón, le ruego tenga a bien considerar mi solicitud de admisión para cursar los estudios ya indicados. Le remito documentación complementaria referente a mi formación.

Me pongo a su disposición para aclarar cualquier duda, o mantener una entrevista personal.

A la espera de sus noticias, reciba un cordial saludo».

Ya solo quedaría firmar la carta. Y aquí también hay que tener muchísimo cuidado. Veamos por qué:

Datación y firma de puño y letra

Finalizada la carta, tras un punto y aparte, dataremos la carta de motivación. Es decir, indicaremos dónde y cuándo ha sido firmada.

Ejemplo: «En Madrid, a 15 de marzo de 2021».

La datación es imprescindible, y su ausencia es un indicador evidente de descuido o de falta de preparación, más imperdonable aún que una falta ortográfica.

A continuación, firmaremos la carta de nuestro puño y letra. Y bajo la firma, en caracteres tipográficos, haremos figurar nuestro nombre y apellidos. La omisión del nombre y apellidos en forma tipográfica también es una falta imperdonable.

Aunque la carta de motivación para el máster sea enviada en formato electrónico, es necesario insertar la rúbrica manuscrita. Da muy buena imagen, ya que indica que nos hemos tomado la molestia de digitalizarla para que el evaluador pueda verla. Podemos escanear nuestra firma en papel y después vectorizarla, o digitalizarla directamente firmando en un panel de dibujo digital.

Si nuestros conocimientos de informática son insuficientes para hacerlo, acudiremos a cualquier establecimiento de impresión digital, y en cinco minutos obtendremos un archivo gráfico con nuestra firma de puño y letra. Este archivo, además, nos servirá para cualquier otro documento futuro.

Razones que me han llevado a interesarme en el máster

En el caso de que nos resulte difícil expresar verbalmente cuál es nuestra motivación, una buena idea es examinar el siguiente listado. Se trata de razones esgrimidas con éxito por otros candidatos, y es muy probable que entre ellas se encuentren las nuestras:

  1. Por convicciones personales, religiosas e incluso ideológicas.
  2. Para continuar o mejorar una tradición laboral familiar.
  3. Formación necesaria para fundar una empresa propia.
  4. Capacitación para trabajar en una empresa concreta.
  5. Capacitación para acceder a un puesto de trabajo muy definido.
  6. Especialización en una área de conocimiento determinada.
  7. Presentarse a unas oposiciones específicas.
  8. Intención de ser docente en esa misma Universidad.
  9. Complementar otro máster anterior.
  10. Siempre he querido estudiar en esa Universidad, pero no tenía medios.

Las tres reglas de oro de la carta de motivación

Pongamos en práctica todo lo aprendido, y, a modo de ejercicio, resumamos al máximo el procedimiento detallado en este artículo.

La carta de presentación para un máster será efectiva, siempre que sigamos estas tres reglas:

  1. Redactar una carta impecable, cuidando el esquema, el contenido, la sintaxis y la ortografía.
  2. Ser precisos, ordenados y breves. No más de un folio.
  3. Examinar nuestro interior para descubrir las motivaciones reales, y resumirlas de forma clara y contundente.

Estas reglas harán prácticamente imposible que fracasemos en nuestro propósito de superar la primera criba, y el objetivo de realizar el máster estará al alcance de nuestra mano.

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