Cómo realizar una carta de renuncia correctamente

Como nada es para siempre, por el motivo que sea has tomado la decisión de abandonar la empresa para la que trabajas.
Pensando en la carta de renuncia

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Aparte de dar el preaviso que corresponda, te recomendamos redactar una carta de renuncia, una formalidad que te ayudará a dejar la organización con un honor y una profesionalidad incuestionables.

Qué es una carta de renuncia

La carta de renuncia es un documento dirigido a los responsables de una organización, al departamento de Recursos Humanos o a tu jefe directo, en la que, esencialmente, notificarás oficialmente que has decidido marcharte de la empresa, y expondrás los motivos que te han llevado a tomar tal decisión.

Debes saber que la redacción de una carta de renuncia no es un trámite obligatorio, porque puedes comunicar tu decisión de abandonar la compañía verbalmente o con un correo electrónico a tu jefe (aunque siempre recomendamos que mantengas una mínima conversación con tu responsable para notificárselo).

En cambio, hay un porqué para presentar una carta formal de renuncia, y es el mismo que ha motivado tu marcha: que nada es para siempre. Ni los trabajos son de por vida, ni las despedidas son necesariamente un «hasta nunca», por lo que es muy recomendable  cerrar tu relación laboral en los mejores términos posibles

Piensa que, en el mercado laboral, es muy factible que puedas verte en una situación de un hipotético retorno a tu antigua empresa, bien como empleado, bien como colaborador. Créenos cuando te decimos que la vida es muy larga, tanto en lo personal como en lo profesional.

Y, además, si en un nuevo proceso de selección el reclutador decide pedir referencias tuyas a tu antigua empresa, ¿acaso van a darte buenas recomendaciones si tu marcha estuvo empañada por cierta falta de profesionalidad?

Qué información debe contener una carta de renuncia voluntaria

Todo modelo de carta de renuncia voluntaria se basa en tres grandes apartados de información: introducción, agradecimiento y conclusión.

Introducción

En esta sección, notifica tu decisión de abandonar la compañía sin rodeos, y sé todo lo conciso que puedas, ya que el destinatario de la carta de renuncia no necesitará saber nada más cuando empiece a leerla.

Agradecimientos

El hecho de que te marches de la empresa no quita que pongas fin a tu relación laboral con toda la cordialidad del mundo, y seguramente quieras expresar tu gratitud con determinadas personas que han trabajado contigo. Sin embargo, lo fundamental de esta sección es dar las gracias a la organización, sin nombres ni apellidos, simplemente por el tiempo que has vivido formando parte de su plantilla.

Conclusión

Por último, llega el momento de despedirte oficialmente, y de demostrar tu buena fe con un cierre educado, sin promesas, implicaciones personales ni palabras fuera de contexto.

Cómo realizar una carta de renuncia voluntaria

    1. Cuando vayas a redactarla, más allá de seguir un modelo u otro de carta de renuncia, piensa que esta debe cumplir la función doble de notificar tu marcha y de estar revestida de toda la elegancia de la que puedas hacer acopio.
    2. Por lo pronto, iníciala con una cabecera que incluya tanto tus datos de contacto como los de la persona o departamento a quien vaya dirigida; emplea siempre datos corporativos (teléfono, correo electrónico, puesto, ID de empleado…) que te identifiquen claramente ante el destinatario.
    3. A continuación, resume el objeto de la carta con brevedad (no más de tres líneas de un folio tamaño A4), y tras un saludo amable, pero formal: comunica sin rodeos que has tomado la decisión de marcharte de la empresa, en un texto de índole meramente profesional.
    4. Puedes proseguir con un párrafo explicativo, donde respondas a las hipotéticas preguntas que se hará el destinatario de tu carta de renuncia cuando la lea: ¿por qué te vas?, ¿has encontrado otro trabajo?, ¿te cambias de sector?, ¿has decidido tomarte un descanso para formarte?, ¿quizá un año sabático para organizar tus ideas?
    5. Además, como se trata de cerrar una etapa que seguramente haya aportado algo a tu bagaje profesional o personal, no dejes pasar la oportunidad de incluir unos agradecimientos a la empresa, a tus superiores y a tus compañeros.
    6. Finalmente, cierra la carta con una despedida cordial, de la misma manera en la que habrías firmado un correo de trabajo mientras seguías en la organización.

Consejos para entregar una carta de renuncia

Formalidad en el lenguaje, amabilidad en el tono

La expresión escrita va a ser tu principal herramienta para que la carta de renuncia cumpla con su función: no se trata de «escribirla y ya está», puesto que tendrás que tomarte tu tiempo para imprimir un tono amable, y utilizar un  lenguaje formal  en todas tus expresiones.

Modera la emotividad

Una carta de renuncia no es el lugar para dejar fluir tus sentimientos (tanto positivos como negativos); las implicaciones emocionales deben quedar fuera de la carta, y solo deberás compartirlas en privado con quienes realmente consideres.

No ahondes en las razones negativas de tu renuncia

Aunque puede que solo tu entorno más cercano conozca las razones reales de tu renuncia, no será necesario que te detengas en explicar los motivos que te llevaron a tomar la decisión, en especial si tales motivos ponen en evidencia a alguna persona de la empresa, o alguna de sus políticas. Sí, te marchas, está claro, pero no levantes polvareda innecesaria mientras te vas.

Elige el mejor momento para entregar la carta de renuncia

Honestamente, nunca es buen momento para decirle a alguien que quieres romper la relación que os une (aunque esto sea solo trabajo); al menos, intenta que tu carta de renuncia sea leída en un momento óptimo, por ejemplo, fuera de episodios de trabajo intenso o de un ambiente algo caldeado por el estrés.

Si sabes cómo realizar bien una carta de renuncia, habrás conseguido poner un broche ideal a tu relación laboral. Dentro de la alteración que supone una baja voluntaria, la empresa te agradecerá tus buenas formas, y podrás proseguir tu carrera profesional sabiendo que la puerta que dejas atrás no estará necesariamente cerrada en el futuro.

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