Los intereses personales en un CV: en qué ocasiones pueden incluirse y cómo hacerlo

La inclusión de los intereses personales en un CV es un tema ciertamente controvertido. Existe disparidad de criterios: algunos piensan que es necesario o conveniente incluirlos, y otros no solo creen lo contrario, sino que afirman que incluso puede ser incluso contraproducente.

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Así que, analizaremos al detalle los pros y las contras de ambas opciones, a fin de que puedas disponer de la información adecuada para tomar tu propia decisión. No obstante, no renunciaremos a exponer nuestra propia opinión. Si te interesa conocerla, deberás seguir leyendo.

¿Cuándo incluir intereses personales en el currículum?

Esta es la pregunta del millón que todo redactor de un CV se plantea. Y la respuesta correcta es genuinamente gallega: depende. Así que vamos a ver de qué depende:

El gran problema de enviar un currículum es que no conocemos al evaluador de candidaturas. No sabemos si es hombre o mujer, viejo o joven, ni tampoco si es de ciencias o de letras.

De igual forma, no conocemos su religión, su ideología política, sus convicciones personales, sus «hobbies» ni sus fobias.

Y aquí está el problema: como el reclutador, generalmente, es una persona y no una máquina (y si es una máquina, ha sido programada por una persona), corremos un alto riesgo que nuestros «hobbies» o convicciones personales choquen frontalmente con las de nuestro interlocutor. En este caso, nuestro descarte como candidatos puede ser automático.

Por lo tanto, si consideramos que debemos incluir intereses personales en el CV, solo lo haremos con aquellos que cumplen los siguientes requisitos:

  1. No pueden asociarse a una determinada tendencia ideológica ni religiosa.
  2. No son susceptibles de causar fobias o rechazo en otras personas.
  3. Son actividades aceptadas y valoradas por la inmensa mayoría.
  4. Aportan algún valor objetivo en relación con el puesto de trabajo ofertado.

El cuarto punto es muy importante. De nada sirve que tengas en cuenta los otros tres, si haces caso omiso de este último.

Más adelante, veremos ejemplos concretos de aficiones o hábitos de vida social que son aceptados por la población en general, por lo que pueden ser añadidos sin problema a un currículum, siempre que tengan relación con el empleo.

Pensando en cómo poner tu hobbies en un currículum vitae

¿Cuándo no incluirlos?

Esta pregunta es mucho más sencilla de responder que la anterior:

Si no existe relación directa con la oferta de trabajo, no es necesario incluir nuestros intereses personales.

Cuando nuestro currículum está a punto de alcanzar la extensión de dos folios, esto significa que ya es demasiado largo. No lo alarguemos más incluyendo intereses personales que no aporten algo.

Y en caso de tener la más mínima duda acerca de su rechazo o aceptación por parte de terceras personas, no deben ser incluidos bajo ningún concepto.

Ejemplos de intereses personales para el CV

Veamos algunos supuestos de inclusión de intereses personales, para ejemplificar lo explicado hasta ahora:

Ejemplo 1

Un lunes por la mañana, el evaluador lee en nuestro CV: “Soy aficionado al fútbol y socio del F. C. Barcelona”. Imaginemos que el domingo el Real Madrid ha perdido con el Barcelona, y el evaluador estaba en el estadio, aguantando las chanzas de los aficionados barcelonistas, porque resulta que es un madridista acérrimo.

El marcador parcial de nuestro partido particular con el encargado de selección sería: Evaluador 1 – Candidato 0. Deberíamos marcarle dos goles para ganar el partido, y no encajar ninguno.

Ejemplo 2

Mismo lunes y mismo evaluador del caso anterior. Se oferta un puesto de encargado para una tienda de artículos deportivos. En el CV añadimos que “Juego al fútbol en categoría regional, y soy socio de un equipo de Primera División”.

Aquí el resultado parcial sería: Evaluador 0 – Candidato 1. Estaríamos más cerca de conseguir la entrevista laboral.

Ejemplo 3

En nuestro CV incluimos que “Mi interés vocacional es realizar labores de apoyo para la integración escolar de los niños que viven en barrios marginales, por lo que soy colaborador de la Asociación de Apoyo Infantil JKL.”.

A nadie le va a molestar esa vocación, y además todo el mundo pensará que somos muy buenas personas. Pero si la oferta de empleo es para un puesto de analista financiero, es irrelevante añadir ese dato.

Ejemplo 4

Mismo supuesto que el anterior, salvo que lo que se solicita es un candidato para profesor de enseñanza primaria. Entonces ese interés vocacional sería un dato de nuestro CV que el evaluador tendría muy en cuenta.

Reclutadora leyendo un currículum con hobbies relevantes para el puesto

¿Qué intereses personales son mejores para un CV?

Los intereses personales más adecuados para detallar en un CV deben cumplir dos premisas:

  1. Tienen que ser absolutamente neutros. Evitaremos cualquier posibilidad de que el evaluador pueda tener intereses, creencias o aficiones contrapuestas.
  2. Deben aportar un valor añadido a nuestra formación e historial laboral. Como ya hemos dicho, no se trata de demostrar que somos altruistas o sociables, sino de sugerir que tenemos una inclinación natural que nos hace ser más aptos para el puesto.

¿Cómo saber cuáles añadir?

Examinando esta relación de intereses personales no conflictivos, podemos comprobar si encajamos en alguno de ellos:

  • Deportes que no impliquen agresividad o violencia.
  • Interés por la naturaleza.
  • Música, sin especificar el género.
  • Fotografía y montajes audiovisuales.
  • Teatro y cine.
  • Lectura o Literatura.
  • Pasatiempos culturales.
  • Artes.
  • Tecnología.
  • Actividades artesanales.

Los que no deberías incluir

Este listado es mucho más importante que el anterior, ya que la probabilidad de entrar en conflicto con el reclutador es alta:

  • Caza, pesca, toros y similares.
  • Mascotas en general, especialmente perros y gatos.
  • Videojuegos o TV, salvo que el puesto lo requiera.
  • Salir de vinos o cañas.
  • Fútbol y baloncesto, cuando se concreta el equipo.
  • Activismo político o religioso.
  • Asociaciones culturales y ONG, salvo que no tengan perfil ideológico.
  • Veganismo.
  • Clubes sociales o asociaciones elitistas.
  • Vida social en general.

Consejos para usar «hobbies» e intereses a tu favor

Antes de incluir nada en tu CV, asegúrate de que no puede convertirse un punto en contra:

  • Piensa bien si aporta algún valor añadido
  • Ten en cuenta que lo que a ti te gusta puede provocar rechazo en otras personas, y viceversa.
  • No especifiques demasiado: evita meterte en charcos.
  • No amplíes el currículum artificialmente con estas cosas. Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Conclusión

Lo más importante, como en el resto del currículum, es aplicar el sentido común. Así evitaremos cualquier posible conflicto con la mentalidad o los intereses personales del evaluador.

Si tienes la suerte de que alguna de tus aficiones o pasatiempos coincidan con los requerimientos de la oferta, añádela sin temor.  Pero, antes, revisa los listados de los apartados anteriores, para ver si tus intereses personales pueden ser incluidos sin riesgo de colisión. Y, ante la menor duda, olvídate de agregarlos.

Sobre todo, no te compliques la vida ni pierdas tiempo devanándote los sesos. Si, pese a lo dicho, crees que no deberías omitir el capítulo de intereses personales, puedes adoptar una solución intermedia muy utilizada en el mundo anglosajón:

Consiste en añadir una reseña similar a esta: “No tengo inconveniente en informar acerca de mis intereses personales y actividades de ocio, con previa solicitud o en la entrevista”. Una forma inteligente de dejar entreabierta la puerta al visitante, sin tener que entregarle las llaves de nuestra casa.

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